Reunidos por el simple placer de compartir.
Incertidumbres y esperanzas,
el alma de un país.
Oh México, que en tan variados
caracteres tu pura esencia
es reflejada.
Somos lo que somos.
Somos el viento que susurra
el recuerdo de raíces milenarias,
en una tarde de primavera.
Somos los mexicanos,
que habitan este Japón
en este mismo instante,
historias que convergen hoy.
Sin las restricciones
de la sociedad japonesa,
sin forzar nada.
Flotando al ritmo exacto,
conociendo al prójimo,
a la MEXICANA.
¡Sí Señor!
